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sábado, abril 05, 2008

CHAVEZ,LA SIP YOTRAS ·"YERBAS AROMÁTICAS"



Danilo Arbilla

El autor es periodista uruguayo, fue presidente de la SIP

Hugo Chávez no se equivocó. Tenia razón; denunció que la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) ya de antemano había resuelto decir en su reunión de medio año de Caracas que en Venezuela no había libertad de prensa y efectivamente, la SIP lo dijo.

Pero tampoco la SIP se equivocó: en Venezuela la libertad de expresión está muy mal herida. Y también tenía razón: ya de antemano, desde mucho antes de su reunión se sabía que el propósito del régimen de Chávez es “hacer desaparecer los medios de comunicación, agredir e intimidar a los periodistas y eliminar la libertad de expresión e información”.

Chávez y su gente dicen que hay medios que lo critican y lo atacan. Y efectivamente hay unos cuantos diarios, unas pocas radios y un canal de TV de cable —Globovision— que informan con independencia y critican y denuncian las faltas del Gobierno y no ceden ante las presiones y amenazas de éste. Pero el espacio cada vez es más reducido y lo que el chavismo no quería es que la SIP fuera a ventilar esa realidad en las propias narices del régimen.

Los vaticinios y temores del comandante Chávez y sus “subsidiados”, tenían fundamento. En la reunión (28 a 30 de marzo pasado) se informó que “el 85 por ciento de las señales televisivas, 3 mil radioemisoras comunitarias y cien portales en internet” son controlados por el Gobierno, según un estudio del decano de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela y que el Ministerio de Comunicación e Información gastó en el 2007 más de 5 mil millones de bolívares en “el fortalecimiento de los medios alternativos y comunitarios” y para “entrenamiento de profesionales venezolanos por expertos cubanos”. Se dio cuenta que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa condenó y repudió “las acciones de acoso contumaz contra los medios de comunicación y sus trabajadores por parte de sectores afectos al Gobierno nacional”. Quedó demostrado fehacientemente, a su vez, que el Gobierno pretende someter a los medios a través del control de la importación de papel y de la publicidad oficial .

En la Asamblea, además, el régimen quedó al desnudo en sus ataques de todo tipo a Globovision, cuyas “cámaras testigos” no soporta ni puede desmentir —son los problemas de la imagen— atribuyendo lo que allí aparece a invenciones de los dueños de medios y del “terrorismo mediático”.

Chávez fue invitado a ir a la Asamblea de la SIP, pero no se animó. Quizás temió a que se le hicieran preguntas.

El comandante prefirió en cambio realizar un congreso paralelo. Contra el “terrorismo mediático”. Logró traer trece o catorce “expertos”, entre profesores, comunicadores y periodistas, pero ninguno de gran renombre, pese a que, según se supo, la inversión fue grande y el trato magnífico.

A la reunión de la SIP fue la TV oficialista y hasta hubo inscriptos de una ONG chavista, cuyos miembros hablaron varias veces —contra la SIP y a favor de Chávez— y hasta amenazaron a todos los participantes de la reunión de que tuvieran cuidado por las medidas que “ellos” podían tomar si seguían hablando mal del Gobierno.

A la otra reunión —la de los “invitados”— no pudo entrar Globovision. Todos los que participaron hablaron mal de la SIP, de sus dirigentes y dijeron que fue creada y es manejada por la CIA. Todos, a su vez, hablaron muy bien de Chávez y la revolución bolivariana. Todo sin discrepancias.

Hubo una manifestación contra la SIP. Los “invitados” no fueron o ni se vieron. Los que fueron no llegaban a 150 personas, entre los vestidos de rojo, policías y algunos miembros de la SIP que se mezclaron para sacar fotos y averiguar si sabían por qué estaban allí —la mayoría ni idea— y cuánto le dieron: nadie quiso dar cifras, pero admitieron que hubo “estímulo”. Poca gente; Chávez debería aprender de los Kirchner, quienes, según se informó, “ estimulan” a los manifestantes con una cuota al principio y la otra al final. Algo así como aquello de la mitad del billete ahora y la otra después.

Un dato más que ilustra: en el congreso contra el terrorismo mediático y contra la SIP y a favor de la verdadera libertad de prensa, las “estrellas” fueron los periodistas cubanos de Granma y Prensa Latina. Como dicen los abogados: a confesión de parte, relevo de pruebas.