miércoles, marzo 03, 2010

Por Moisés Absalón Pastora. DETALLES DEL MOMENTO: LA EDUCACION EN NICARAGUA.

Un pueblo sin educación es un pueblo sentenciado a la oscuridad. Es un pueblo incapaz de resentir el látigo de los verdugos porque se vuelve insensible y tolerante a las injusticias y a lo que pasa a su alrededor. En consecuencia de la misma forma que demandamos de los gobiernos que antecedieron a éste, un Plan Nacional de Educación, que además ya estaba en gestación, vamos ahora a insistir en el tema esperando que el populismo no aborte el tiempo que tomó dar forma a ésta idea y ver cómo apoyamos y encendemos por el futuro de Nicaragua la luz sobre las tinieblas.

Yo no estoy tan claro si haber anulado totalmente la autonomía escolar fue lo mejor porque de todas formas si el objetivo era suspender la matrícula voluntaria para captar, a mas educandos, lo cierto es que no hubo estructuralmente capacidad para recibir el excedente de nuevos alumnos y se tuvo que recurrir a champas o toldos -que no es cierto que protejan al estudiante-, ni del sol, ni del polvo, amén de las limitantes de pupitres, de las pizarras, de la seguridad de los útiles escolares y de la distracción normal que genera un ambiente abierto donde cualquier cosa que ocurra, pase o suceda, distrae. En esas condiciones todavía operan muchísimos centros público que se cansaron de demandar solución al problema y que estimuló una gran deserción estudiantil. Ahora la autonomía escolar es historia, aunque los mismos gastos que antes hacían los padres de familia por la vía de la matrícula o mensualidad voluntaria, los tengan que hacer ahora a través de otras actividades, ¿para qué? para volver a caer a lo mismo de ayudar al centro de estudio.

El tema sin embargo no es la Autonomía Escolar, sino la Educación en Nicaragua. Hoy por hoy, una cruzada de alfabetización no tan escandalosa como la de los años ochentas concluyó en una declaratoria de “libre analfabetismo” que procura reducir el número de personas que no saben leer y eso hay que aplaudirlo al gobierno, pero también a otras iniciativas concentradas en muchos ONG.

La alfabetización es un frente bien intencionado contra la ignorancia, pero no necesariamente podemos considerarla como un elemento estratégico dentro de las estructuras de lo que debe ser el sistema nacional de educación. En ese sentido me parece que debemos identificar qué queremos y hacia dónde vamos porque si lo que se pretende es el cultivo de buenos recursos humanos, que contribuyan al desarrollo de la nación, debemos comenzar por revisar piramidalmente lo que estamos haciendo en primaria, secundaria y en las universidades.

Estructuralmente hablando la educación está tan derruida como los centros escolares en los que miles de jovencitos se concentran para pretender ser algo en la vida. Con ello quiero decir que los pensum académicos que tenemos se reflejan en los exámenes de admisión de la UNI donde de tres mil bachilleres que participan apenas unos 70 califican para estudiar carreras como arquitectura o ingeniería y de estos 70, por diversas razones, solo unos 20 egresan no para trabajar, sino para taxear o choferear por que la oferta en ese ramo está saturada.

Exactamente igual le pasa a los abogados, a los periodistas y a otras ramas de profesionales que se pasaron cinco o siete años quemándose las pestañas pero para nada y en ese eso espejo deben verse los bachilleres que van a graduarse éste año y este es un problema que corresponde al Sistema Nacional de Educación. Todo esto pasa porque a la fecha han sido dejadas a un lado las carreras técnicas, que al fin y al cabo, son las que demandan hoy por hoy las empresas e industrias que se vienen estableciendo en Nicaragua o más se venían porque el recuento de negocios en quiebra o proceso de quiebra es impresionante en un país que como éste no cuenta con garantías ni facilidades para nada.

Me parece que por estas cosas, referidas muy superficialmente, si se quiere, vale la pena examinar nuestra educación desde abajo para construir sobre bases sólidas. Hay que evitar que el tema de la educación continúe siendo visto exclusivamente como un negocio. Por ejemplo aquí existen colegios de primaria y secundaria y hasta universidades que siguen operando en garajes.

Ojala que fueran garajes bien acondicionados, pero no, son pocilgas donde se cobran, por decirse privados, precios prohibitivos que ninguna correspondencia tienen, ni con lo que pagan a los maestros y menos con la educación que ofrecen.

Tal vez el compañero Ministro, profesor Miguel, no podrá regular los aranceles de un centro de educación privado, pero sí puede exigir que pedagógicamente los programas se impartan y que los pensum sean tan buenos como también deberían ser en el sector público. Pienso igualmente que la educación superior no puede ser para todos, menos aun cuando del Presupuesto General de la República se asigna a las universidades el 6% que pagamos todos los nicaragüenses. La educación a éste nivel no puede ser pasto de populismo y más bien hay que ponerla en el nivel del privilegio porque la educación superior no puede ser para todos. Hay quienes que por el cuento de la gratuidad envejecieron en las aulas universitarias y cuando al fin salieron fue de arrastras y lo peor es que fueron flamantes dirigentes estudiantiles que atrevidamente salían en cámaras todos curcuchos, arrugados, artríticos y canosos para hablar más profesionalmente de violencia que de cualquier contenido académico.

Pienso que la Universidad, como parte más elevada del Sistema Nacional de Salud, debe ser para alumnos con excelentes calificaciones porque lo contrario sería negar a quienes efectivamente tienen deseos de superación la oportunidad de servir y de retribuir a la sociedad que los formó.

Esa revisión del sistema educativo debería pasar por algo tan elemental como el respeto a loa valores de nuestros símbolos nacionales. Es inadmisible que en los colegios públicos la bandera roja y negra ondea revestida de más dignidad que la Nicaragüense. Esa tira Roja y Negra tiene mejor posición a vista del ciudadano que la que puede tener el pendón bicolor. Igual que en aquella fatídica noche oscura los estudiantes vuelven a cantar el himno del partido de las cuatro letras. Igual que en la década perdida corean consignas orteguistas y en las materias obligadas de estudio ya se habla de Carlos Fonseca Amador y de otros personajes que podrán ser los símbolos del FSLN pero no los de la patria.

Por si fuera poco esos centros escolares que los nicaragüenses mantenemos con nuestros impuestos tienen las oficinas de sus directores, sus auditorios y sus aulas saturadas de poster alusivos al orteguismo y a una revolución que francamente no sirvió para otra cosa que para embrutecer a una juventud a la que se condenó en la década de los ochenta a no saber de otra cosa que no fuera la guerra.

Ahora las asignaturas nuevas son sobre el “éxito” de los programas “Hambre Cero”, “Usura Cero” y todo lo cero que el gobierno ofrece y que única y exclusivamente reciben y benefician a su clientela política. Me hubiera gustado, si es que esos programas son para todos, ver ondear en las llamadas “casas para el pueblo” y al lado de una de esas antenas parabólicas, aunque sea una sola bandera del PLC, del PLI o del ALN pero nada de eso pasa porque para acceder a cualquiera de esos programas lo que se requiere no es necesitar lo que ofrecen sino ser adepto incondicional del partido en términos de militancia, ser cachiporreador de gentes, andar de vagos en cada una de las actividades del dúo Pimpinela, plantarse en las rotondas para amedrentar a otros haciendo notar su presencia y así cualquier cosa que rebaje la dignidad humana.

Pero lo más grave es que así como obligan a los empleados públicos a tomar el carnet de afiliación al partido rojo y negro, so pena de echarlos de ese trabajo que ahora es un lujo, un privilegio y no un derecho por las capacidades de cada quien, de la misma forma la inconsecuencia y el barbarismo ha llegado a los centros escolares públicos donde a los chavalos de quinto grado de primaria a quinto año de secundaria son obligados a pertenecer a la juventud sandinista. Esta presión la ejercen los Directores de estos centros hacia los profesores que descaradamente les dicen a los alumnos o te afilias o te quedas.

Ese es el tipo de sociedad que el frentismo y sus adláteres están construyendo frente a nuestras barbas. Eso es decepcionante y contra eso debemos luchar todos porque están arrinconando nuestra inteligencia y dignidad a patadas. Unámonos las voluntades dispersas para ir por el rescate de los valores y cuando lo logremos vencer para extirpar desde la misma raíz éste cáncer que tenemos.

POR NICARAGUA CUESTE LO QUE CUESTE ASI PENSAMOS EN EL MOMENTO.

* Este editorial se transmite en los 30 mil vatios de potencia de Radio Poderosa en los 700 AM de lunes a viernes en horario de 8:00 a 9:00 de la mañana. Igualmente nos puede sintonizar en nuestra página Web www.lapoderosa700.com

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