jueves, octubre 18, 2007

DE LO QUE NADIE QUISO ACORDARSE. TERCERA PARTE Y FINAL.

Con esa cultura socio política, como la de Morales Carazo o Arturo Cruz S., supuestos representativos de las elites criollas, pero que definitivamente no configuran el prototipo de elite ciudadana enunciado por José Ortega y Gasset, necesario para la sociedad correcta, moderna, democrática, estable y civil, no se podrá nunca construir la Nicaragua que anhelamos, ni el Estado de Derecho, ni se le puede dar buen ejemplo al pueblo, ni guía a las masas. (A este tipo de personaje los comunistas les llaman “compañeros de viaje”, los demócratas liberales como Álvaro Vargas Llosa, les llaman “Idiotas o tontos útiles”.)

No nos imaginamos a nadie sinceramente con principios y valores democráticos verdaderos y que no desee ver a su país envuelto en la conspiración marxista leninista internacional, asociados a fundamentalistas islámicos como Irán, colaborando con algún gobierno del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, en El Salvador, o con las FARC, en Colombia, si estos llegaran a gobernar.

La mentira encubrió durante casi todo el siglo XX los crímenes de la dictadura totalitaria de Lenin (1917-1924), fundador de la Unión Soviética. Ese régimen, que fue modelo terrorista contra la humanidad, fue afinado por el criminal Stalin, calculándose sus victimas, entre sus mismos compatriotas, en veinte millones. El aparato que sirvió para difundir el modelo leninista a escala mundial, promoviendo un Partido Comunista Mundial, bajo la tutela del Partido Comunista de la Unión Soviética, fue la KOMINTERN (Internacional Comunista) creada en marzo de 1919, con la idea original de extender la revolución mundial, después de Rusia, primero por toda Europa occidental y después al resto.

El partido central de la internacional, el bolchevique-soviético, fue creado y dirigido por intelectuales siniestros como Lenin, Trotsky, Bujarin, Zinoviev, Kamenev, Stalin, todos burgueses, ninguno proletario. Como lo aclaró Zinoviev, el KOMINTERN, era instrumento para exportar la revolución rusa, y provocar revoluciones en el mundo. Sus directrices las recibió la KOMINTERN de la Tercera Internacional, que le dio su objetivo y configuración de partido mundial. Fue concebida en términos militares para imponer “la dictadura del proletariado y el poder soviético”, sus estatutos proclamaron que su objetivo era “luchar por todos los medios posibles, incluyendo la lucha armada, por el derrocamiento de la burguesía internacional”. La KOMINTERN fue disuelta, por conveniencias políticas de Stalin durante la segunda guerra mundial, en 1943, pero sus objetivos quedaron vigentes y los continuaron promoviendo por medio de otros subterfugios, hasta la disolución por el fracaso de la Unión soviética, pero su bandera fue retomada por Fidel Castro, con el Foro de Sao Paulo.

Fue una organización realmente agresiva, cuando hubo competencia entre las ideologías de proyección internacional, la Alemania nazi de Hitler, la Italia fascista con Mussolini, y el Imperio japonés, firmaron en su momento una alianza que se llamó “Pacto anti-KOMINTERN”. Con el triunfo y la hegemonía de cualquiera de estas dos criminales ideologías, comunista o nazi, la humanidad hubiera sido esclavizada.

La academia de terror leninista, se convirtió en el principal instrumento para crear organizaciones criminales y gobiernos totalitarios, para tomarse el Estado y sojuzgar a las naciones en nombre del marxismo-leninismo y los pobres.

En América latina nunca han podido ganar elección o subido al poder usando el nombre de comunistas, porque reciben el repudio de los pueblos. En el congreso comunista de Buenos Aires, 1929, según referencia en “La Internacional Comunista y la Revolución latinoamericana”, de Manuel Caballero, p. 152, el boliviano Mendizábal explicó porqué en lugar de crear un partido comunista, tenían que ingresar a un partido laborista, puesto que las masas estaban de acuerdo con el comunismo, según él, pero tenían miedo del nombre del partido. Su razonamiento fue, que la única manera de acercarse al pueblo era con un partido que no se llamase comunista, proponían entonces que se llamase socialista. Al terminar la conferencia, entre las resoluciones se asentaba que: “El Partido comunista […] podría crearse una mascara legal adoptando otro nombre exteriormente, pero manteniendo su composición social e ideología”.

Así, cuando Fidel Castro hace la revolución en Cuba, es apartado públicamente, pero vinculado en privado, con el Partido Comunista cubano, y hasta sostiene que no es comunista, cosa que mantuvo por breve tiempo después del triunfo, hasta que se descaró. Castro hizo su revolución en nombre del Movimiento 26 de Julio, diciendo que era demócrata y que solo quería la libertad de Cuba y elecciones libres. Tiempo después, ya consolidado en el poder dijo su famosa frase: ¿Elecciones para qué? Igual los sandinistas en Nicaragua, durante parte de 1977, 1978 y 1979, niegan ser comunistas y dicen luchar por la democracia y todas las libertades públicas, después se burlaron de todo y de todos.

En el segundo congreso en 1920, el informe de Lenin, sobre la cuestión en América latina, favorecía el apoyo a los movimientos burgueses, solo cuando fueran verdaderamente revolucionarios, es decir, que no solamente aceptasen la colaboración del KOMINTERN, sino también la propaganda y la agitación comunistas. Según Manuel Caballero, en “La Internacional Comunista y la revolución latinoamericana”, Fernando Claudin, el historiador español del comunismo, señaló, que esa tesis de Lenin sobre la aceptación de las burguesías de la agitación comunista, equivalía a la busca de un “mirlo blanco”, es decir una burguesía que consintiese en ser descabezada al día siguiente del triunfo de su propia revolución, pero en el caso de Nicaragua, quedó demostrado que Lenin no se equivocó, pues los sandinistas encontraron su “mirlo blanco”, en la burguesía nica, y los descabezaron después del triunfo de su revolución, y a pesar de eso, algunos siguen coqueteando con ellos.

Aunque muchos equivocados piensan que con la caída de la Unión Soviética, la amenaza de la ideología totalitaria comunista ha desaparecido, como lo afirmó el excanciller y expresidente del Cosep, Enrique Dreyfus, no es así.

Marx, Engels, Lenin y Stalin, continúan entre nosotros, en el mundo, en Latinoamérica, en Nicaragua, con la espada de Damocles esgrimiéndola sobre las cabezas. Lo confirma con sus actitudes y propósitos el Foro Social Mundial (FSM), una especie de nueva KOMINTERN, proclamada en Porto Alegre, Brasil, en enero de 2001. No consiguieron ocultar sus intenciones.

En el Foro Social Mundial, participaron comunistas como la chilena residente en Cuba, Marta Harnecker, que califico la reunión como una internacional de la resistencia, representando al más amplio espectro de la izquierda, como aquellos que promueven una lucha revolucionaria para conseguir sus propósitos. Se trataba del "embrión de una verdadera internacional rebelde". “Durante el Foro, intercambiaron ideas las más variadas tendencias dentro de la izquierda: libertarias, comunistas, socialistas, anarquistas y demócratas progresistas, demostrando ante el mundo la nueva cultura de la izquierda”.

En el FSM, participaron nada menos que: Danielle Mitterand, Ignacio Ramonet, biógrafo de Fidel Castro, el mismo Lula (Luíz Inácio da Silva), el famoso Frei Betto, los cubanos Ricardo Alarcón y Alfredo Guevara, Hebe de Bonafini, madre de la Plaza de Mayo, de Argentina y Eduardo Galeano, escritor uruguayo. La comitiva cubana estuvo integrada por más de doscientas personas.

Entre los planteamientos, la convocatoria a realizar movilizaciones masivas contra el Acuerdo de Libre Comercio de la Americas (ALCA).

Según la Harnecker, muy amiga de Daniel y Humberto Ortega; “este evento fue posible, en parte, porque la izquierda ha superado el síndrome depresivo en el que había caído luego de la derrota del socialismo (léase comunismo) en Europa del Este y la URSS”.

La delegación cubana estuvo presidida por José Ramón Balaguer, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba, y según dijeron tienen la certeza de la victoria del Foro Social Mundial decidido a crecer como una ola que abrace a todo el planeta.

Predecesor latinoamericano de esta Internacional fue el Foro de Sao Paulo, promovido por Fidel Castro, y Luís Ignacio “Lula” Da Silva, cabeza del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, en julio de 1990. Fidel Castro aseguraba así el reagrupamiento de las izquierdas latinoamericanas bajo su hegemonía y la continuidad comunista después del derrumbe de la Unión Soviética, y como un nuevo Lenin o Stalin, convertirse en el gran dirigente de la revolución comunista mundial. Aunque actualmente “Lula” Da Silva, se ha “desradicalizado” un poco y como presidente tiene actitudes social-demócratas. Esperemos que no sea por estrategia marxista.

Una de las conclusiones de la resolución final del Foro de Sao Paulo en 1990, dice: “Las organizaciones políticas reunidas en Sao Paulo hemos encontrando un gran aliento para reafirmar nuestras concepciones y objetivos socialistas que se enfrenten al capitalismo neoliberal […] Por ello, reafirmamos nuestra solidaridad con la revolución socialista de Cuba”.

El reagrupamiento mundial marxista que se inició con el Foro de Sao Paulo, se completa con el Foro Social Mundial (FSM) reunido en Porto Alegre.

En la sesión inaugural, en Porto Alegre, una gran ovación saludó a la delegación de Cuba Castrocomunista, con Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea del Poder Popular, y gritos de consignas a favor de las guerrillas mexicana y colombianas, y después hicieron una manifestación por el centro de la ciudad sacudiendo banderas con la hoz y el martillo, enarbolando retratos de Lenin y gritando consignas en favor de Cuba comunista.

A iniciativa del dictador comunista cubano, Lula convocó en Sao Paulo para los días 2, 3 y 4 de julio de 1990 el primer Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe, al que acudieron, además del PT y el Partido Comunista Cubano, más de sesenta partidos y guerrillas de izquierda de 22 países. El Foro de Sao Paulo (FSP) fue después acusado de alojar en su seno a organizaciones subversivas que practicaban el terrorismo, el secuestro y la extorsión como herramientas de lucha política, y replicaron con el argumento, ambiguo, de la solidaridad con las luchas sociales, indigenistas y medioambientales.

Además del propio Partido de los Trabajadores de Lula, y del Partido Comunista de Cuba, acudieron al llamado, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua; la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala (URNG); el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador; el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México; y varias decenas más de grupos guerrilleros y partidos de izquierda de la región que se han ido sumando a lo largo de los años, como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de México.

Posteriormente, Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, acogió en enero de 2001 el primer Foro Social Mundial (FSM), como alternativa al Foro Económico Mundial celebrado al mismo tiempo en Davos, Suiza, y como punto de encuentro de organizaciones y activistas antiglobalización de todo el mundo.

Hugo Chávez es parte activa en las dos organizaciones y a la muerte de Fidel Castro espera ser el heredero político.

El marxismo-leninismo mundial, esta activo, organizado y consolidado a todos los niveles, frente al resto disperso y desorganizado.

En cuanto al Foro de Sao Paulo, que han tenido varias reuniones en Managua, Nicaragua, invitados por Daniel Ortega y el FSLN, las FARC narcocomunistas de Colombia, enviaron una carta, al XIII Encuentro, donde recuerdan las circunstancias para las que fue creado el Foro de Sao Paulo.

El XIII Encuentro del Foro de Sao Paulo se realizó en El Salvador, San Salvador, el Hotel Real Intercontinental, del 11 al 16 de enero de 2007.

La carta en la parte ideológica esencial dice:


16 de Enero de 2007

Saludo Mesa directiva del Foro de Sao Paulo


Compañeros
Mesa directiva del Foro de Sao Paulo.


San Salvador, El Salvador.


Compañeros y compañeras delegados y delegadas al XIII Foro, reciban nuestro cariñoso y bolivariano saludo, muchos éxitos en sus deliberaciones.

Al no podernos hacer presentes en tan importante evento entregamos a ustedes este documento con nuestros puntos de vista, y agradecemos de antemano el tenerlo en cuenta en las deliberaciones.


Queridos compañeros.


En 1990 ya se veía venir abajo el campo socialista, todas sus estructuras flaqueaban como castillo de naipes, los enemigos del socialismo festejaban a más no poder, se acuñaron teorías como la del fin de la historia, muchos revolucionarios en el mundo observaban atónitos y sin conocer lo que había fallado para que ocurriera semejante catástrofe.

La utopía se esfumaba, la desesperanza se apodero de muchísimos dirigentes que habían dedicado toda su vida a la lucha por conquistar un mundo mejor, idealizándolo con el modelo de socialismo desarrollado de la Unión Soviética. Al derrumbarse ese modelo, para muchos se acabó la motivación de lucha y sólo quedamos unos pocos soñadores que nos mantuvimos y nos seguimos manteniendo en la teoría, en la política y en la realidad de nuevas expresiones de socialismo, lo que ha potenciado la decisión de lucha y ha acelerado el crecimiento y fortalecimiento de ese contingente de soñadores que ve en esa lucha por un mundo mejor, algo realmente posible.

En Asia: China, Vietnam y Corea del Norte, ondeaban sus banderas socialistas sin darle cabida al derrotismo y sin escuchar los cantos de sirena para que abandonaran el sistema que se le oponía al capitalismo.

En América: Cuba quedó sola, navegando en la crisis más profunda que le haya tocado vivir a país alguno, con su comercio que alcanzo niveles de caída que no pocos creyeron imposible de revertir dado el brusco cambio en las fuentes y condiciones de su comercio exterior. El imperialismo creyó equivocadamente que había llegado el momento de acabar con el socialismo en América, aumento su agresión con el bloqueo económico, comercial y financiero, sin importarle la vida de millones de niños y ancianos que sufrirían las consecuencias de tan demencial maniobra.

Es en ese preciso momento que el PT (Partido de los Trabajadores de Lula en Brasil) lanza la formidable propuesta de crear el Foro de Sao Paulo, trinchera donde nos pudiéramos encontrar los revolucionarios de diferentes tendencias, de diferentes manifestaciones de lucha y de partidos en el gobierno, concretamente el caso cubano.

Esa iniciativa, que encontró rápida acogida, fue una tabla de salvación y una esperanza de que todo no estaba perdido. Cuanta razón había, han trascurrido 16 años y el panorama político es hoy totalmente diferente. […] En América Latina, no hacemos más que reseñar, pues todos conocemos los procesos: Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Uruguay y Argentina, en total ocho países, se orientan por el desarrollo de modelos de gobierno y de sistemas diferentes al tradicional impuesto por el imperialismo yanqui. [...]

Comisión Internacional

Fuerzas Armada Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, FARC-EP

Montañas de Colombia, enero 7 de 2007”.

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Las tácticas, estrategias y mañas del comunismo, la sutileza y sagacidad de sus maniobras y manipulaciones, su astuta demagogia y taimados subterfugios, de los que han hecho gala en América latina interrumpidamente desde 1919, parecieron ser, increíble pero cierto, desconocidas para la elite y el gran capital nicaragüense, que por alguna razón injustificada, no quiso acordarse de que lo ocurrido en Cuba podía pasar en Nicaragua, como en efecto ocurrió, a pesar que los hilos de la tramoya que manejaban los actores en el escenario fueron movidos por el mismo director de la tragedia de Cuba en 1959.

Lo mas grave, es que al día de hoy, la sociedad civil nicaragüense, ambigua y confusa, anda cada quien por su lado, sin esquema, plan o proyecto nacional, unificado, claro y definido, para enderezar el rumbo de Nicaragua hacia un Estado de Derecho y una democracia plena e institucional.

Lo pasado no se puede remediar, ahora lo importante es tomar consciencia para el futuro, sin olvidar, que hacer oposición cívica no partidista es legítimamente democrático y patriótico, y que la injusticia social es el caldo que alimenta el comunismo y el populismo.

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