domingo, agosto 26, 2007

"VENENO MADE IN CHINA"

Lesly Medina Aguirre
domingo@laprensa.com.ni
Perjuicio económico

Alejandro Arauz, economista, considera que el problema con los productos chinos que están contaminados no es algo nuevo. Contrario a lo que se cree que todo lo “made in China” es malo, en ese país se usa tecnología de punta. Lo que ocurre es que éstos van a países con mercados exigentes y los de mala calidad se envían a países pobres. Arauz no ve ningún perjuicio económico para Nicaragua, pues las importaciones de juguetes no representan más de un dos por ciento de los diez principales productos importados desde China Popular. El Banco Central de Nicaragua (BCN) reporta que de 83 millones de dólares en importación de productos chinos en el 2003 se pasó a 209 millones en el 2006. Hubo un crecimiento de más del ciento por ciento en tres años. Alejandro Arauz asegura que “se está comenzando a detectar que en la práctica, las leyes sobre los estándares de calidad no se aplican. Acá cualquiera importa cualquier producto que puede atentar contra la salud y el medio ambiente”. Gonzalo Salgado, de la Red de Defensa del Consumidor, asegura que no sólo las medidas correctivas resolverán la situación, sino las preventivas. No puede obviarse el hecho que las donaciones también son una vía por la que los productos generan inconvenientes en la salud. La propuesta para solucionar el problema de los productos chinos es integrar la trasabilidad a la nueva Ley Alimentaria que aún se discute en la Asamblea. Según Arauz, esto fijará los estándares de calidad que se deben exigir a los productos chinos, además de definir la coordinación entre las distintas instituciones que trabajan en el control de la importación de productos al país.

Dieciocho mil docenas de pastas dentales, 540 unidades de juguetes y casi dos mil más en revisión es lo que el Minsa reporta como productos tóxicos chinos en Nicaragua. Ahora la alarma se cierne sobre la pintura de las vajillas procedentes del gran tigre asiático.

En julio pasado, Jessenia cumplió el anhelo de su hija Amy. Compró la costosa muñeca Barbie y su perro Tanner de la millonaria firma estadounidense Mattel. La madre estaba feliz. No le importó endeudarse un poco para satisfacer a su hija. El susto vino después, cuando los medios de comunicación informaron que éste y otros juguetes de la firma serían retirados del mercado nacional porque la pintura contenía plomo.

A inicios de agosto, Mattel anunció el retiro de 18 millones de juguetes del mercado mundial. En Nicaragua, a la fecha, el Ministerio de Salud contabiliza 540 unidades retiradas. El doctor Jesús Marín, director de Sustancias Tóxicas del Minsa, explica que aún están examinándose cinco lotes de juguetes que representan entre mil 500 y 2 mil 500 unidades.

Marín asegura que no es la primera vez que se reportan problemas con los productos chinos en nuestro país, principalmente con los juguetes. Él relata que hace tres años, pruebas realizadas al líquido de unas pelotas chinas dio como resultado la presencia de heces fecales. Aún recuerda con cierto orgullo que el laboratorio del Minsa fue de los primeros en alertar al resto de Latinoamérica.

Marín asegura que por ser juguetes costosos, entre 10 y 100 dólares, las revisiones se hicieron en grandes tiendas como Toys, Siman, Pricemart. Sin embargo, esta semana la Dirección General de Aduanas en conjunto con el Minsa retiraron una cantidad no determinada de juguetes del Mercado Oriental. “Lo que se retiró en el Oriental viene tanto de importación como de contrabando”.

Igualmente, el doctor Marín informa que esta semana se ha hecho revisión en vajillas provenientes de China. “Lo que se está inspeccionando es la pintura de las tazas chinas. Al parecer contiene plomo”, dice.

La semana entrante es el plazo que Marín pone para conocer los resultados de las pruebas que se están realizando.

El dietilenglycol es una sustancia que en concentraciones elevadas puede causar la muerte en las personas que se exponen a ella. El doctor Marín afirma que seis unidades son suficientes para matar a cualquiera. Ello implica que el consumo de las 18 mil docenas de dentífrico con esta sustancia mataría a aproximadamente a 36 mil personas.

Y pese a las alertas de los medios aún se siguen comercializando algunas marcas de los dentríficos peligrosos. Un miembro del personal de salud del Minsa relata que en el mercado Iván Montenegro ha visto la marca Dentamint.

“Pregunté cuánto valía. Me dijeron que 15 córdobas. Le dije que ese producto estaba prohibido y el comerciante me respondió que enseguida lo sacaría”.

La buena presentación de los productos y el valor de ellos es uno de los problemas que según Marín han tenido que enfrentar. Y es que los productos chinos no sólo han ganado el corazón de los nicaragüenses, sino sus bolsillos.

Doña Lila, dueña de un salón de belleza en el Mercado Central Roberto Huembes, asegura que estos productos la gente los busca mucho.

“Estuve vendiendo unos tintes chinos. Valían 30 córdobas, pero no daban los tonos, por lo menos no todos, por eso sólo compré negros. El precio no se va a comparar con 70 y hasta 90 córdobas que cuestan los Wella, L´Oreal y otros más”, dice.

El doctor Marín agradece que no se hayan reportado casos de personas contaminadas con dietilenglycol, pues en seis o siete meses de intoxicación la persona puede morir.

Las marcas provenientes de China producen además, problemas renales, del sistema nervioso central y del metabolismo. Dentamint, Getiliza, Mr. Cool son algunas de las marcas contaminadas en nuestro país. “También encontramos de la Colgate que provenían de Sudáfrica, pero éstas se fabricaban sin la debida autorización de la empresa”, explica Marín.

El doctor dice que con el caso de los juguetes, los efectos no son visibles rápidamente. Según él, el plomo da problemas para toda la vida, sobre todo a los niños a quienes inhibe su desarrollo tanto intelectual como su crecimiento.

Otros de los productos chinos con que se ha tenido problemas son los medicamentos. El principal obstáculo de ellos es el periodo de vencimiento. Marín asegura que muchos de de éstos vienen por contrabando o por donaciones y que generalmente tienen los dos años hábiles ya vencidos. El vencimiento hace que la medicina sea más tóxica o que no tenga ningún efecto. A eso habría que agregarle que la gente compra estos medicamentos en lugares no autorizados, incluso a ambulantes.

El doctor reconoce que las donaciones que entran al país deben de tener el aval del Minsa, sin embargo, muchos pasan sin que esto se cumpla y en el peor de los casos se declaran con un nombre determinado y ya en el mercado aparecen con otro nombre, lo cual complica el control y la vigilancia que el ministerio realiza.

Previo a los escándalos generados por los productos chinos, el Minsa no tenía nada que ver con la importación de las pastas dentales. “Eso lo manejaba el Mific”, asegura Marín. A raíz de todas las informaciones de tóxicos en los productos del “gran tigre asiático”, se conformó un grupo de trabajo entre la DGA, Minsa, Mific y Hacienda. Eso permitiría un mejor control de las importaciones y de los importadores legales. Igualmente, se tomó como medida la exigencia de un certificado de calidad para dejar entrar productos al mercado nicaragüense.

“Lo que se exige es un certificado de calidad y elaboración de buenas prácticas de manufactura, porque se tiene que cumplir con ello y con las condiciones de salud. Eso lo certifica el país donde está la fábrica”, dice.

Ahora, todos los importadores deben de presentar ese certificado en el que se haga constar que tienen calidad y además, el contenido. A partir de esa certificación se elige aleatoriamente productos y se analizan. “Si están contaminados, al que vamos a caerle es al que nos certificó que estaban bien”. Esto vale para los juguetes, los dentríficos, las vajillas y otros productos made in China.

Ahora, el Minsa también está tratando de homologar una propuesta para el control sanitario de los productos que entran al mercado centroamericano. La propuesta fue presentada en la reunión de ministros de Salud del Sistema de Integración Centroamericano que se llevó a cabo recientemente.

Para seguir trabajando en el diagnóstico de las sustancias tóxicas en los productos chinos, el Minsa agilizó la inversión en el Centro Nacional de Diagnóstico Referido (CNDR). Los dos millones de dólares en equipos darán como resultado la capacidad de obtener casi mil tipos de exámenes a una prueba. Según Marín, dentro de dos meses estaría funcionando este equipo.

Jessenia se vio obligada a regresar la Barbie que compró para su hija por temor a que se contaminara con plomo. El juguete forma parte del lote que se ha comprobado está contaminado con plomo. Las 540 unidades esperan en las bodegas de la DGA a que se decida cómo se eliminarán. Lo mismo pasa con las pastas dentales. Y mientras las 219 mil unidades decomisadas por el Minsa en tres meses esperan la incineración, trituración o entierro de los productos made in China, la hija de Jessenia espera que llegue la Navidad para tener una nueva muñeca.

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