domingo, septiembre 13, 2009

MILES MARCHAN CONTRA EL GOBIERNO DE OBAMA

Miles de personas marcharon ayer hasta el Capitolio para protestar por lo que consideran el gasto sin control por parte del gobierno del presidente estadounidense Barack Obama y contra su proyecto de ley de salud



El Universal
Domingo 13 de septiembre de 2009
WASHINGTON (Agencias).— Miles de personas marcharon ayer hasta el Capitolio para protestar por lo que consideran el gasto sin control por parte del gobierno del presidente estadounidense Barack Obama y contra su proyecto de ley de salud.

Los manifestantes llenaron varias cuadras de la Avenida Pennsylvania, donde se encuentra la Casa Blanca, y marcharon hasta el Capitolio, según la Agencia local de Seguridad Nacional y Manejo de Emergencias.

Las personas marcharon cantando “¡basta, basta!” y gritando “¡mientes, mientes!”, mientras que otros manifestantes ondearon banderas de Estados Unidos y cargaban pancartas que decían “Seamos ecológicos, reciclemos al Congreso”, “Yo no soy tu cajero automático” y “La obamasalud me enferma”. Algunos hombres se disfrazaron con trajes coloniales y sombreros tricolores.

Los policías vigilaron la manifestación montados en caballos y en motocicletas.

Richard Brigle, veterano de la guerra de Vietnam y ex camionero, viajó desde Michigan. El hombre de 57 años dijo que es necesario reformar la ley de atención médica, pero no como lo planea Obama. “Mis nietos pagarán por eso. Costará mucho dinero que no tenemos”, señaló mientras marchaba con la ayuda de un bastón de madera.

La Fundación FreedomWorks, una organización conservadora dirigida por el líder de la mayoría en la Cámara Baja, Dick Armey, se coordinó con distintos grupos del país para realizar la llamada Marcha sobre Washington.

Casa Blanca, a la defensiva

La manifestación fue el acto más multitudinario hasta ahora de un movimiento de protesta entre los conservadores que inició en abril pasado y que en ciertos momentos ha colocado a la Casa Blanca a la defensiva.

Pese a que el Partido Republicano carece por ahora de un líder natural tras la derrota en las urnas el año pasado, grupos de base han encontrado nuevos bríos en su oposición a las iniciativas de Obama.

“Nunca antes en la historia” el país había marchado “hacia un socialismo como el que defiende este presidente”, dijo Bárbara Espinosa, una abuela que no quiso revelar su edad y que voló desde Arizona para protestar en Washington.

Silvia Zumárraga, de 42 años, portaba un cartel con el signo de la hoz y el martillo, y una foto en la que se veía a Obama con rasgos del Che Guevara. Los manifestantes, en su mayoría blancos, esgrimieron el apelativo de “socialista” contra Obama como un insulto en pancartas y eslóganes que pedían su destitución o le acusaban de mentir al pueblo.

La Policía no proporcionó un estimado oficial del número de participantes. Paradójicamente, sólo un puñado de legisladores republicanos estuvieron presentes en la manifestación, temerosos de que se les vincule con los elementos más extremistas de la derecha, que sostienen, por ejemplo, que Obama no debería ser presidente porque, creen, no nació en Estados Unidos.

“Finalmente los conservadores nos hemos despertado. Es muy difícil hacer que los conservadores se levanten del sofá; en cambio, es fácil para los liberales. Ellos quieren cambiarlo todo”, afirmó Richard Wohltmann, de 53 años, quien sostenía una pancarta que decía “la redistribución de la riqueza es un robo”.

Muchos de los manifestantes dijeron que gastaron su propio dinero para asistir a la protesta, una norma ética que creen debería aplicarse al gobierno.

Expresaron que el gasto sin control en temas como un seguro médico manejado por el Estado podría aumentar la inflación y llevar al país a la ruina.

El presidente responde

Obama fustigó ayer a los críticos de su iniciativa de reforma de salud, tratando de aprovechar el ímpetu conseguido con su discurso ante el Congreso para conseguir la aprobación de su prioridad en la agencia nacional. “No voy a aceptar el statu quo. No más”, dijo el presidente ante unas 15 mil personas en Minneapolis, en una presentación semejante a un acto de campaña.

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